felicidad

01.04.2015

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Estamos que lo tiramos, oiga. Nunca se ha visto tanta gente contenta por estas fechas: los playeros se pueden bañar, los senderistas caminar, los cofrades procesionar, los esquiadores esquiar… Imagino que los únicos de mala leche deben de ser aquellos que les toque trabajar toda la santa Semana Santa, pero los demás somos la viva imagen de la felicidad.

 

Bien es verdad que no sabe uno qué gaitas meter en la maleta, porque la solana nos pilla de sopetón y tenemos la manga corta sin entrenar; que yo no me atrevo a alejarme cuatro largos días de bufandas y medias por más que tenga la cabeza puesta en verdes praderas cuajadas de campanillas de las que se abren por primavera… Lástima es que la jara no sea tan tempranera!!

 

Y es que esto de que haga un tiempo espléndido para las vacaciones más raquíticas del calendario es tan poco habitual que me tiene trastornada (y a los meteorólogos, más) El señor Barreiro y sus colegas no salen de su sorpresa: es el primer año en muchos que no tienen que engañar a los viajeros incautos para que hagan reservas hoteleras a mansalva y se les nota la cara de desconcierto al dar la noticia… sólo les falta apuntar que esta vez hará buen tiempo ‘de verdad’.

 

Así es que ‘de verdad’ espero que tengáis una estupenda Semana Santa -ya sea en bikini, capirote o caravana- y que el tiempo, además de bueno, os sea favorable para que cuatro días de sol nos sepan a mucho más. Feliz puente, buen miércoles y buenos días!!

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06.02.2015

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La Fórmula de la Felicidad. Día 5

Buenos días jefe, aquí tiene el informe. Me dijo que lo necesitaba para el viernes, no? Con este frío no he pisado la calle y he conseguido terminarlo, aunque no sé si servirá de algo.

Como nos temíamos, fue una plaga. Cayeron por cientos, aunque aún no están seguros del porqué. Por lo visto la fórmula sólo servía mientras se mantuviera la ilusión por tenerla pero, en el momento en que aquello se puso a la venta, se corrompió el contenido y en lugar de beber la felicidad perpetua se contagiaron de una decepción amarga.

Se salvaron unos cuantos que se negaron a tomarla: un viejo relojero descreído, alguno que militaba en la propia desgracia y otros pocos que pecaban de auto complacencia (además, claro está, de todos los que no podían pagarla). Al final hasta el científico chiflado ese que lo inventó, cayó. Fue el caso más grave porque añadió la culpa al abultado fajo de sus desgracias.

Yo? No, yo no. Puede secarse esas lágrimas! Ya sabe que mi sueldo no es muy grande y tengo tres niños en casa… Ellos me dan a mí todas las fórmulas que hay en la baraja: las alegrías y los desvelos cada día de la semana.

Le dejo por hoy, jefe. Que disfrute del fin de semana. Los viernes son fabulosos, no cree?
Fabulosos, dice usted?
Sí señor, así es: días buenos para hacer fábulas…

05.02.2015

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La Fórmula de la Felicidad. Día 4

Los jueves siempre han sido unos buenos días en mi calendario. Algo así como los previos del fin de semana, lo que le son los cuartos a las campanadas. Aunque también me encantan los viernes y por supuesto los miércoles… No anote nada de eso, agente, que voy a parecer un inconsciente!

Bueno, el caso es que a pesar del ambiente frío, yo estaba de un humor excelente y quería salir a compartir tan habitual acontecimiento, que no soy de los que olvidan disfrutar con algarabía el día a día. ¿A dónde? Pues de bares, ya sabe, esos lugares dónde el que no está alegre es porque no quiere (o porque teme las consecuencias que eso le traiga al día siguiente).

Apenas encontré gente en los sitios de siempre -cosa rara, ya ve usted- pero no me preocupé, que por esos lares no echamos cuentas de las ausencias de nadie, así como ignoramos sus faltas también.

Por lo visto todo el mundo andaba haciendo cola en las farmacias. Todos querían comprar un vial del invento ese, la última panacea, la pura felicidad embotellada. No me dirá que no tiene gracia, pensar que la felicidad puede beberse o siquiera fabricarse. Cualquier abuela les hubiera dicho que la felicidad, como el amor, ni se compra ni se vende.

Pero allá ellos, pensé. Dudoso destino tiene aquel que hace de lo bueno un ejercicio y no una piedra en su camino en la que poder tropezarse. Esto sí, haga el favor, esto anótelo usted.

04.02.2015

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La Fórmula de la Felicidad. Día 3

Sí, puede usted apuntarlo. Sé que era miércoles porque son los días que salgo un poco más temprano del trabajo y quedo con mi primo Mario, que vive en la calle de al lado. Él me está ayudando, sabe? Es un buen tipo. Me hace reír; me escucha.

Ese día, sin embargo, casi nos peleamos. La conversación giraba en torno al único tema posible esa semana: la dichosa fórmula. La acababan de patentar y él estaba dispuesto a ser de los primeros en probarla. Me dijo que, de todas formas, en su vida no tenía nada; el amor nunca le había alcanzado a base se saltar deprisa de cama en cama; el trabajo no le apasionaba, era un mercenario que cumplía con su jornada; de salud pichí-pichá; los amigos eran de paso; ninguna afición le llenaba. Y nunca había creído en milagros, pero le parecía absurdo no aprovechar un avance de la ciencia de esa calaña.

Tuve que morderme la lengua casi hasta reventarla. En realidad, siempre había sido yo el de la existencia atormentada; siempre buscando un sueño impreciso, una quimera, el modelo ideal de una vida cuyos contornos apenas se dibujaban. Siempre inconcluso, inquieto, imperfecto… incapaz de encontrar la manera de encontrar la pieza que faltaba en mi propio rompecabezas. Infeliz, vaya. Y, sin embargo, yo no quería tomarla. Si llevaba tantos años buscándola y ahora la ingería en una ampolla, ya fabricada, mi vida no habría valido nada…

Allí le dejé con su decisión y su sonrisa anticipada. Empezaba a refrescar… Le di los buenos días y me fui a casa.

03.02.2015

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La Fórmula de la Felicidad. Día 2

 

Fue un martes, señor agente, lo recuerdo. Aún hacía buen tiempo…
Acababan de anunciar en el telediario un gran descubrimiento; por lo visto un equipo de investigadores -de esos que nadie está seguro de lo que andan haciendo- habían encontrado el mayor de los secretos ‘La fórmula de la felicidad, ya es un hecho’ dijeron ellos.
Tampoco pude prestar más atención, se hacía tarde y, a mis años, de esas noticias he aprendido a no fiarme. Ya sabe como les gustan los titulares a los periódicos: hallan la cura al cáncer, la vacuna contra el SIDA, el método para cultivar arroz en terreno yermo… Pero al final del día, la gente sigue muriendo y las grandes esperanzas se diluyen en pequeños misterios.
El caso es que yo tenía faena por delante; limpiar piezas, desmontar un engranaje, calibrar algún péndulo..  no puede uno despistarse cuando regenta un negocio pequeño. Y aunque estén encerrados en un puñado de relojes rotos, los minutos siguen corriendo.
Apagué el televisor, salí a la calle y ya noté algunos cambios. La noticia se estaba extendiendo: algunas miradas y muchos corrillos hablaban de ello… Será verdad? Será posible? Será bueno? Allí los dejé debatiendo. Buenos días, compañeros!

A un relojero, cuando es viejo, no le sobra el tiempo.

02.02.2015

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La Fórmula de la Felicidad. Día 1

No, señor agente, tiene que creerme, no es así como sucedieron las cosas…

Yo trabajaba cada día en mi laboratorio, incansablemente, de sol a sol, mezclando distintas sustancias, calculando cada ecuación, corrigiendo las desviaciones… Cada vez que llegaba a un callejón sin salida, comenzaba de nuevo, partiendo de cero sin desalentarme.

Fueron días duros, de sacrificios, de desvelo. El desánimo acechaba cada vez que fallaba un intento, pero la ilusión podía más que el miedo y no dejaba que las sombras oscurecieran nunca el azul del cielo.

Y así, a fuerza de mucho esfuerzo, un día conocí el éxito; había creado aquello que todos deseamos: la fórmula de la felicidad.

Apenas podía creerlo. Aquello cambiaría el mundo, podía verlo. Aún faltaban pruebas y experimentos, claro, pero no cabía duda. Había logrado encerrar en un matraz la meta última de todos los sueños. Con una pizca de esto y otro poco de aquello, se comerían todas las perdices de todos los cuentos.

Habría que buscar como comercializarlo, la forma de que fuera barato, de que pudiera llegar a todos los rincones del mundo…  Era lunes y lucía un sol espléndido. Buenos días!

28.07.2014

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Hay quienes, para disfrutar la vida, necesitan viajar a Myanmar, cenar en el restaurante más in, conocer a tal o cual o tener el último modelo de pascual… Afortunadamente para mi bolsillo y para mí, ese no es mi caso. Tengo la suerte de vivir aventuras excepcionales a la vuelta de la esquina, como aquel que dice.

 

¿Que no? Quedas con tres amigos en un pueblo castellano a un par de horas de Madrid, uno pequeñito, que censados no tiene ni 30 habitantes y en dos días puede pasarte casi de todo…

  •  Comerte la sardina rexona -cuyo olor nunca te abandona-
  • Asistir en directo a un concierto de punk en un granero con aforo completo (¿pero el punk no había muerto?)
  • Encontrarte con el reloj averiado del refrán justo a una de las dos veces al día que da bien la hora
  • Desayunar dos… o tres… o cuatro veces seguidas pasando alegremente del café al vino y de la tostada a la asadurilla guisada que están sirviendo casualmente a la puerta de tu casa
  • Charlar con un tipo que pasea un gorrión de Java -como si de un perro se tratara- por el torreón donde Doña Urraca quizá esté aún emparedada
  • Refrescar la digestión del cordero en un río que convierte a tus amigos en personajes de Tolkien: orcos, morcos y Golum, para más señas
  • Volver y descubrir que te han montado la verbena en casa (no cerca ni al lado; si no adherida a la fachada)
  • Alucinar con el nuevo paso de baile ‘la locomotora descarriada’
  • Dormir bajo música enemiga como si no hubiera mañana
  • Ir al pueblo de los monjes y encontrarte allí más rusos que en la estepa siberiana
  • Y, por fin, estar buscando buitres por el cielo y chocar de frente, a un palmo de ti, con uno cuya vida se acababa.

 

Tengo la suerte de que las aventuras están ahí para mí y de tener amigos con quien poderlas compartir… Aunque este lunes con poca voz y mucho sueño sea duro, ¿quién no iba a ser feliz así? Buenos días!!