calendario

21.09.2016

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Amigos míos, la calzona ha muerto.

Fallecida. Hundida. Desterrada. Expulsada de los armarios y enterrada.

La han matado un par de generaciones de adolescentes sin acabar de destetar que han decretado que la calzona debía abdicar en favor de los shorts.

Y no nos equivoquemos, puede parecer que sólo se trata de una diferencia léxica y que no dejan de ser dos palabras diferentes para denominar unos pantalones cortos, pero nada más lejos de la verdad: un abismo las separa.

Las calzonas se gastaban en veranos de pueblo; en bicicletas, tardes de amigos, juegos y piscinas. Son, por decirlo así, la prenda estrella de Verano Azul. Los shorts ya son de otro pelo: esos se dejan ver en eventos más selectos; en terrazas de 20€ la copa y festivales, los usan las bloggers y hasta los hipster, que se los dejan a la medida de la barba (larga, a Dios gracias; que sólo nos faltaba tener que ver las entretelas de los más modernos gafapastas).

Los shorts son, definitivamente, otra cosa. No conocen las fotos sepia ni la inocencia. Ellos tiran a dar; a provocar, al pulso carnal de ver quién enseña más. Por usar poca tela, hasta los bolsillos quedan por fuera. Levantando pasiones, miradas y controversias. Y rehuyendo la elegancia cuanta más nalga muestran.

Pero allá cada uno cuide su estética. Faltaría más. Yo sólo pido que se añada una foto a esas colecciones de ‘yo crecí en los 80’. La de la calzona: desinteresada, desexualizada y en ocasiones hasta fea; pero tan nuestra.

Sin prisa, eso sí, porque a estas alturas del calendario, unos y otras comienzan a esconderse en los armarios…

Miércoles y, según Facebook, Día de la Paz… Así es que ya sabéis: echad la paloma con la rama de olivo a volar! Buenos días.

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02.09.2016

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Y así, sin más ruido que el de cuatro gotas de lluvia que han sonado poco pero dicho bastante, ha llegado septiembre.

 

Viene, como siempre, con la amenaza velada de traer el otoño entre sus pliegues. Y me ha cogido por sorpresa, a pesar de tenerlo vigilado, a pesar de usar el calendario como una herramienta de trabajo.

 

Pero suele pasarme. Conservo intacta la ilusión veraniega porque la vuelta me ha dejado en el punto de partida aunque en el lado más vacío del reloj de arena, con el estío escapándose grano a grano. Total, cambio de año emocional pero por lo visto no cambio nada más…

 

A ver, que el agua fluye y mi vida también es uno de esos ríos que van a dar al mar -que diría el poeta- y tal. Y los cambios se van produciendo, por supuesto, pero con su propia cadencia, sin coincidir necesariamente con el calendario escolar.

 

Así, ayer sentía cómo el engranaje de la cotidianeidad me atrapaba sin escapatoria. Vuelvo a ir a nadar. Vuelvo a atar los devaneos mentales con cuerda corta. Vuelvo a caer en mis propias marañas. Vuelvo a desear pecar. Vuelvo a subir, vuelvo a bajar. Vuelvo a una vida que no es rutinaria pero me lo parece por ser conocida, por ser la mía.

 

Una vez más necesito escribir y dejar en puntos suspensivos lo que no quiero hacer verbo, porque -en realidad, casi siempre- pocas palabras no bastan y, como estamos a principio de curso, me doy el lujo de dilapidarlas…

 

Viernes… pero septiembre. Buenos días!

03.11.2015

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Ayer me acogí a festivo.

Eso “se le vale” ¿no?

 

A pesar de que no procedía porque en Madrid era día de labor, en solidaridad con otras comunidades que tenían ese lunes en rojo, pensé que era apetecible hacerse la del caracol: no sacar los cuernos porque no hay sol; lo que viene a ser encogerse dentro del caparazón y hacerse la babosa despistada que se queda en casa. Que no? Y tan agustito, porque hacía un día de perros!

 

Pero no coló… Ni lo uno ni lo otro. La solidaridad vacacional no la admite -por lo visto- el Estatuto de los Trabajadores y la expresión ‘día de perros’ hace varios siglos (literalmente períodos de 100 años) que la usamos mal.

 

Por lo visto es un dicho antiquísimo que se refería a los días de calor abrasador: debido a la posición del eje de la tierra, caía la canícula a finales de junio, coincidiendo con la salida matutina por primera vez tras reaparecer por detrás del Sol, de la estrella Sirio, la más brillante de la constelación de Canis Major (Can Mayor). De ahí lo del día de perros, que se ha ido desvirtuando -nadie sabe como- hasta los días de lluvia y tormenta como el que disfrutamos.

 

Desahuciados caracoles y tortugas y con los chuchos tan confusos, al final sólo me sirvió el pataleo para ausentarme de este muro. Visto lo cual, no vuelvo a innovar con el calendario. Hoy toca martes, pues martes. Aunque mentira me parece que ya estén en el súper cambiando las calabazas por los turrones. Podemos fingir que no es noviembre? Podría ser lluvia de primavera lo que se siente… Buenos días!!

07.08.2015

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Con agosto ya entretejido en nuestros pliegues y siendo viernes, toca echar el cierre. El momento del kit-kat veraniego. El descanso dominical elevado a la categoría de estival… Las vacaciones, leñe, las vacaciones!!

Que no digo yo que me la merezca más que los demás, pero cada mañana que he cogido el metro esta semana he tenido la impresión de que era la única de los presentes que iba a trabajar (bueno, y el maquinista). Al resto de viajeros les veo cara de fiesta; de acabar de llegar, de estar a punto de partir… de no pertenecer del todo a la realidad de la ciudad.

Pero no me voy a quejar, que siempre he considerado que el período prevacacional tiene su propio encanto; una desconexión gradual de la rutina que forma parte de la mística del verano en la que se te va haciendo la boca agua ante la inminencia de la escapada. Una nochevieja larga para los que no nos regimos por el calendario gregoriano si no por el escolar, a la vuelta de la cual el nuevo año nunca sabe una qué traerá… Pero la incertidumbre también forma parte de la vida, así es que lo diré resumido tal y como lo aprendí hace unos cuantos años ya: Insha’Allah

Espero que vuestras vacaciones (y su pre- y su post-) sean todo lo que esperáis de ellas y más. Y que tengamos mucho que compartir a la vuelta. En septiembre, como dijimos, porrón y cuenta nueva!!!

Muchos buenos días.

cerrado por vacaciones

05.02.2015

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La Fórmula de la Felicidad. Día 4

Los jueves siempre han sido unos buenos días en mi calendario. Algo así como los previos del fin de semana, lo que le son los cuartos a las campanadas. Aunque también me encantan los viernes y por supuesto los miércoles… No anote nada de eso, agente, que voy a parecer un inconsciente!

Bueno, el caso es que a pesar del ambiente frío, yo estaba de un humor excelente y quería salir a compartir tan habitual acontecimiento, que no soy de los que olvidan disfrutar con algarabía el día a día. ¿A dónde? Pues de bares, ya sabe, esos lugares dónde el que no está alegre es porque no quiere (o porque teme las consecuencias que eso le traiga al día siguiente).

Apenas encontré gente en los sitios de siempre -cosa rara, ya ve usted- pero no me preocupé, que por esos lares no echamos cuentas de las ausencias de nadie, así como ignoramos sus faltas también.

Por lo visto todo el mundo andaba haciendo cola en las farmacias. Todos querían comprar un vial del invento ese, la última panacea, la pura felicidad embotellada. No me dirá que no tiene gracia, pensar que la felicidad puede beberse o siquiera fabricarse. Cualquier abuela les hubiera dicho que la felicidad, como el amor, ni se compra ni se vende.

Pero allá ellos, pensé. Dudoso destino tiene aquel que hace de lo bueno un ejercicio y no una piedra en su camino en la que poder tropezarse. Esto sí, haga el favor, esto anótelo usted.

01.08.2014

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El reloj de arena nos cabecea otra vez de un lado, acabamos de darle la vuelta: julio se ha quedado vacío y agosto viene con 31 granos. Y aunque quizá debiera estar tan contenta, dando saltos, porque las vacaciones se están acercando, la verdad es que me hubiera gustado alargarlo.

No es que no me apetezca la holganza estival, que por supuesto. Pero es que el modo más seguro de que algo se termine es empezarlo, mientras que no hay desgaste durante el tiempo que pasamos esperándolo con ganas por anticipado… En un mundo en el que se prefiere lo inmediato, yo siempre he gustado de relamerme antes, como los gatos.

Para el caso supongo que da lo mismo. De preferencias no entienden los calendarios. Toca arrancar la hoja queramos o no queramos y, en este blog, comienza el horario de verano. El gato salta de los teclados a los tejados y hasta que no vuelvan las rutinas, no volveré a publicar a diario. Dicho de otro modo: vuestro apoyo constante también merece un descanso. Disfrutadlo. No estaré muy lejos… En algún alféizar…. Curioseando.

Viernes muy viernes. Muy buenos días!!

3

02.12.2013

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Ea, pues ya llegó. Para todos aquellos que, en un alarde de clasicismo, aún tenemos un calendario de papel colgado en la pared, llegó el momento de su última mutilación: diciembre. El mes de la cuenta atrás: en 29 días estaremos a tiro de 12 uvas de esa tierra ignota a la que llamamos 2014.

Diciembre… qué pereza. Que luego todo va llegando y se va llevando, pero visto así, desde el borde del precipicio antes de empezar a rodar, la parafernalia de estas fiestas da un poco de vértigo y otro poco de desgana. Es más, se me ha ocurrido que ya que voy a escribir hoy a Nintendo para felicitar a la Wii que cumple 7 añitos, les voy a proponer un juego simulador de la Navidad, que lo del tenis y el boxeo en la consola está muy bien pero muy visto: yo creo que triunfarían con un juego de plataformas en el que un ciudadano corriente con un sueldo medio tiene que llegar al 7 de enero sin perder la salud ni el dinero en el intento (del amor no digo nada, que ese va por otros derroteros). Sí, sí, lo veo: pantallas en las que esquivas un pavo gigante mientras te ametrallan a polvorones, otras en las que borras mensajes de felicitación a toda velocidad antes de que se te colapse el teléfono y otras en las que huyes a la carrera de un muñeco diabólico de nieve disfrazado de Papá Noel. Con extras y bonus en los que llueven poinsetias y luces led…

Increíble, creí que las grapas solubles eran la patente de mi vida pero veo que no, que la fortuna me está esperando a la vuelta de cualquier esquina! Y sin lotería!! Lunes. Buenos días…